Las gemelas trans nos cuentan cómo es nacer en uno de los países más tránsfobos del mundo

En Brasil durante 2020 fueron asesinadas 175 personas trans. Una cifra demoledora y desoladora, lo que pone a Brasil como uno de los países más tránsfobos del mundo.

Mayla Rezende y Sofía Albuquerck son hermanas gemelas idénticas, y son el único caso en el mundo de gemelas que nacieron con sexo masculino y se someten a la operación de reasignación de sexo a la vez.

Tienen 19 años y han crecido en una pequeña ciudad al sur de Brasil. Son conscientes de las escalofriantes cifras que sitúan a su país en un lamentable ranking.

Pero en su caso la valentía ha ganado y se han decidido a hacer la transición y vivir de acuerdo a su verdad sin importar la opinión y los prejuicios sociales.

Mayla Rezende y Sofía Albuquerck, una estudiante de medicina y la otra de ingeniería, cuentan en una entrevista a AFP que desde pequeñas tenían muy claro que eran niñas. Que sus padres no tenían miedo o tristeza porque ellas fueran trans, sino que estaban aterrorizados con la idea de que pudieran despreciarlas, atacarlas o incluso asesinarlas solo por su identidad de género

Mayla declaró: «He vivido con miedo a la sociedad gran parte de mi vida, ahora solo pido respeto». «Soplaba semillas de diente de león en el aire y deseaba que Dios me convirtiera en una niña. Siempre había amado mi cuerpo pero no me gustaban mis genitales», añade.

Las gemelas se sometieron a la operación, con un día de diferencia. Cada operación dura cinco horas aproximadamente. Mayla cuenta que lloró de emoción cuando se vio a sí misma después de la operación.

En la entrevista a AFP las gemelas cuentan que aunque están felices con el resultado de su operación, aún hay heridas que tienen que curar. Sobre todo de la infancia.

Su madre, Mara Lucia da Silva comentó en la entrevista que no recuerda haber pensado en ellas como en niños.

«En mi corazón, siempre supe que eran niñas y que estaban sufriendo. Estoy molesta conmigo misma por no haberles regalado nunca una muñeca o un vestido, por no haberlas hecho más felices cuando eran niñas».

A pesar de esas carencias agradecen el apoyo de su familia y en especial de su madre, que seún afirman siempre las protegía ferozmente, «como una leona».

Fuente: Revista Oveja Rosa, Ecuador LGBT

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