ME ENAMORÉ DE UNA MUJER LESBIANA EMBARAZADA DE 7 MESES. ESTA ES MI HISTORIA DE AMOR

«¿Sabes cuándo la gente dice que la vida es una caja de sorpresas? Pues eso es justo lo que me pasó a mi.

Hace un año atrás jamás hubiera pensado que la vida me tenía reservada una vivencia muy especial. Tengo 32 años y soy arquitecta. Salí del armario muy pronto, a los 16 se lo dije a mis padres y a los 18 tuve mi primera relación, que duró 8 años.

Más tuve dos relaciones más, fui muy feliz, me enamoré, pero nunca sentí esa sensación de las películas de: «quiero pasar toda mi vida contigo».

Hasta octubre del año pasado. Una amiga me invitó al cumpleaños de una de sus amigas, donde habría bastantes chicas. Quería presentarme a una tal Carmen que estaba soltera. Pero mis ojos y mi atención se fueron por completo a una tal Estefanía, una morena de ojos azules y sonrisa magnética que tenía una característica diferente a todas las chicas que estaban allí: ¡una panza tremenda! Estaba embarazada de siete meses.

Me pareció extremadamente valiente. Ella quería ser madre, a sus 38 años sentía que no quería esperar más y se hizo una inseminación artificial en una clínica de fertilidad. Todo ella sola, muy independiente, sin esperar eso de la pareja ideal, etcétera.

No solo era preciosa, también encantadora, divertida. Me quedé totalmente prendada, sin escuchar la voz interior que me decía: ¿qué haces? ¿y es que no has notado que está súper embarazada?

Antes de irme le pregunté si quería tomar un café algún día, me dijo que sí. Así que dos días después la llamé para invitarla a comer. Pasamos todo el día juntas. Y al final del día me di cuenta que me encantaba. Intenté besarla pero me hizo una cobra. «No es mi momento», me dijo, «quizás si no estuviera embarazada…»

A pesar de que me rechazó seguimos quedando mucho, a hacer planes de embarazada, ir al cine, ver series en casa, yo intentaba mimarla y le cocinaba, íbamos a merendar. Conectábamos tan bien que al final me besó ella. «¿No que no era el momento?», le pregunté.

«Me di cuenta que el momento no se elige», me respondió. 

Desde ahí todo fue vertiginoso. Nunca había tenido sexo con una embarazada, menos con una a punto de parir. Fue todo una experiencia satisfactoria y muy diferente.

Mis amigas me decían que estaba loca, que no era iniciar una relación con una chica sin más, era con una chica y su recién nacida. Pero no podía recular, todas las fibras de mi cuerpo querían estar con ella. 

Me preguntó si quería entrar al parto. Wow. Fue un gran momento. Me daba un poco de miedo pero quería apoyarla. Al final hubo una complicación y tuvieron que hacer una cesárea de urgencia. Por eso tuve que hacer yo el piel con piel con Andrea.

Me saqué la camiseta y me la pusieron encima, lo que normalmente hace la madre. No podéis imaginar lo que sentí en ese momento. Esa pequeña parte de la chica a la que quiero estaba ahí, inofensiva, tan pequeña, teniendo su primer contacto humano conmigo, una recién llegada en la vida de esta madre e hija.

La familia de Estefanía y yo nos convertimos en el pilar el primer mes para ayudar con Andreita. Y a pesar del agotamiento de Estefanía, siempre encontraba tiempo para estar juntas, mimarnos, besarnos.

Ya ha pasado casi un año desde que nos conocimos y estoy más enamorada de nunca no solo de ella, también del otro pequeño amor de mi vida, Andreita. Si todo sigue tan bien como hasta ahora, nuestro plan es casarnos en 2021 y sumar un hermanito a esta increíble familia». 

Fuente: Madres Lesbianas, Ecuador LGBT

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