¿Es posible una relación sana entre tres? Historias de amor gay y lésbico que lo demuestran

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Carlos y Darío llevaban cuatro años saliendo cuando decidieron abrir su relación. Tenían todo muy bien estipulado. Disfrutar juntos, nunca separados. Siempre de mutuo acuerdo y no repetir más de dos veces con la misma persona, ya sabéis, el roce hace el cariño.

Pero apareció Jordi y las reglas se hicieron muy difíciles de cumplir. “Jordi es una alma libre y elevada en muchos sentidos, no nos hacía sentir inseguros ni celosos, al contrario, se hizo familiar. Potenció más nuestra relación y nuestro amor. Con Jordi disfrutábamos todo, desde una pizza de estas que venden la calle, un paseo con mis sobrinos, una serie y, por supuesto, del sexo”, dice Carlos.

“Claro, es que él nos presentó al cuarto integrante de esta relación. A nuestro Hugo”, interrumpe Darío y ambos se ríen. Porque Hugo no es un chico, aunque dicen que es más eficiente que cualquier amante.

Hugo es uno de los juguetes estrella de LELO, la marca de juguetes eróticos de lujo. Un vibrador de próstata con mando a distancia. Es ideal para conseguir mejores y mayores orgasmos.

“Siempre bromeamos a Jordi diciéndole que gracias a Hugo él forma parte de esta trieja”,  dice Carlos.

¿Cuál es el secreto para conseguir que una relación de tres funcione?

Darío tiene la respuesta: “El respeto. Pero en todos los sentidos. Por el tiempo, los sentimientos, el cuerpo y las formas de ser del otro. El respeto y la comunicación son la base del disfrute real, de poder abrirse y de que surja y se mantenga el amor”.

Carlos, Darío, Jordi… y Hugo, llevan juntos conviviendo 14 meses. Según cuenta, sin ninguna discusión. Sus familias y amigos aceptan su relación porque los ven compenetrados y felices. “Esto va para largo”, dice Carlos. “Lo que Hugo une, no lo puede separar nadie”.

Tres novias y cuatro gatos

Parece que Carlos tiene razón y que lo los juguetes unen no se separa tan fácil. La relación de Alba, Maite y Eva se consolidó hace dos años y medio.

Tres mujeres y cuatro gatos. Porque Alba tenía uno, Maite dos, y el cuarto llegó de acogida y ya no se fue nunca más.

“Nuestra vida sexual es alucinante, y creo que fue lo que me enganchó a mi desde el principio. Y lo digo con mucha certeza porque me costaba mucho correrme, me costaba la vida tener orgasmos, yo pensé que el problema lo tenía yo. Yo en ese momento no quería novia, y Eva y Maite estaban empezando a salir, pero sin compromiso, nos conocimos en una fiesta y comenzamos a enrrollarnos. Maite es sexóloga y nos abrió un mundo nuevo. Gracias a ella descubrí que tenía problemas para lubricar pero que eso se solucionaba con lubricantes, gracias a ella descubrí que la penetración me generaba mucha incomodidad y que no tenía por qué hacerla si no me sentía cómoda, y gracias a ella me abrí a los juguetes sexuales, antes me parecían lo peor”.

El Lelo Dot es casi el mejor amigo de Alba. No es un vibrador de clítoris al uso. No. Ofrece un movimiento elíptico constante muy particular con 8 potencias. “Lelo Dot es ideal para terminar un encuentro con mis chicas y para mis mañanas, soy la última que se levanta y me gusta levantarme con un orgasmo. En ese momento ellas están ya saliendo para sus trabajos”.

Fuente: Revista Oveja Rosa , Portal Diverso Ecuador.

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